El comienzo de las clases y la incertidumbre acerca de la modalidad que tendrá el ciclo educativo 2021 en el segundo año de pandemia genera debate entre los especialistas, médicos, gremios docentes, funcionarios, padres y la sociedad en general. Una sola certeza: la necesidad de la presencialidad.
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La provincia de La Pampa comenzó hoy su calendario escolar con la incorporación de 13.000 alumnos que retoman el contacto con la enseñanza. Directivos y docentes comienzan a estar a disponibilidad para organizar el comienzo de clases para el 8 de marzo con un sistema mixto: presencial y virtual, que iría supeditado a la situación epidemiológica.
El próximo viernes habrá una reunión con los ministros de Educación de las 24 provincias para analizar protocolos. Si bien cada jurisdicción toma sus propias decisiones, todos deben seguir los lineamientos generales del Consejo Federal de Educación.
El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, aseguró hoy a una radio porteña que las clases presenciales pueden volver con protocolos.
“Tenemos que encontrar la forma de garantizar el derecho a la salud y a la educación. Riesgo hay cotidianamente, pero consideramos que con los protocolos se puede avanzar en un esquema de una presencialidad cuidada”, indicó Trotta a El Destape Radio.
Sigue vigente la idea de aplicar un “semáforo epidemiológico” que mida la cantidad de casos de coronavirus en las distintas jurisdicciones, y en virtud de ello organizar las actividades escolares.
La necesidad de la presencialidad
Tanto la Sociedad Argentina de Pediatría y la Asociación Pampeana de Pediatría coinciden y expresan la necesidad de vuelta a clases dentro de un protocolo de seguridad pero con la necesidad de la presencialidad en el aula.
«Hay epidemias ocultas con esta pandemia: situaciones de stress, conductas autistas, de depresión, retracción hacia el mundo exterior, fobia social que tienen que ver con el encierro y el confinamiento» Marcelo de la Torre, pediatra.
El desarrollo psicofísico de niñas, niñas y adolescentes radica no sólo en los aprendizajes sino en la actividad con los pares, aseguran. «Hay epidemias ocultas con esta pandemia: situaciones de stress, conductas autistas, de depresión, retracción hacia el mundo exterior, fobia social que tienen que ver con el encierro y el confinamiento» explica Marcelo de la Torre, representante de la Asociación Pampeana de Pediatría.
El plan de vacunación y los docentes
Hay 60.000 establecimientos educativos en el país con 1.450.000 personal docente y no docente. El personal educativo es prioridad en los programas de vacunación contra el Covid-19. Sin embargo el retraso en la entrega de vacunas a la Argentina es un hecho, que no va cambiar antes del regreso a clases, como tenían previsto las autoridades.
Los gremios docentes constituyen un «palo en rueda» que establece reparos para la vuelta a la presencialidad. El ministro de Educación aclaró que “no todos los docentes están diciendo que no. Hay gremios que están diciendo la complejidad que tiene la Ciudad de Buenos Aires. Nosotros venimos trabajando con las cinco organizaciones sindicales a nivel nacional”.
Un grupo de trabajadores de UtelPa La Pampa expresó que «de ninguna manera, y en esto somos firmes, se podrá trabajar sin estar el 100% de nuestra comunidad vacunada.»
Menos aprendizaje, más desigualdad
Guillermina Tiramonti es investigadora de FLACSO y coautora de un informe sobre el impacto de la falta de presencialidad escolar realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación.

Fuente: Observatorio Argentinos por la Educación
«El incremento de las desigualdades, la pérdida de aprendizajes, el deterioro de la salud física y emocional de los estudiantes y las menores posibilidades futuras de empleo son algunos de los principales efectos de la suspensión de clases presenciales, según las investigaciones disponibles» del informe ¿Cuáles son las consecuencias de la interrupción de clases presenciales?
Tiramonti hace hincapié en las pérdidas cognitivas de la falta de escolaridad: lo que no aprendieron y lo que no están preparados para aprender.
Hay diferencias: «Hay chicos que tuvieron el apoyo de una familia para seguir. O el soporte tecnológico, y otros no. La ausencia de clases agravó la desigualdad, en un país ya muy desigual» aclara Tiramonti en una entrevista radial en CNN Radio.
¿ Y los efectos en el futuro? «Hay estudios, no en la Argentina, sino en los países centrales, sobre cómo impactará esto en el empleo de los chicos en el futuro. El costo es muy alto. Los chicos tienen que ir a la escuela y recuperar lo que se pueda recuperar de lo perdido«, afirma.
“Pese a la incertidumbre en 2021 de la intensidad de la Covid y de la disponibilidad de vacunas, sería muy injusto para los más pobres repetir las prácticas educativas casi 100% virtuales de 2020. Los caminos alternativos no son fáciles, pero mucho más difícil sería recuperar las pérdidas de los aprendizajes de la virtualidad plena” Juan Llach, exministro de Educación.