Los Caldenes llegaron a participar del Festival de Folklore de Cosquín durante 10 años seguidos. Sin embargo, dicen no sentirse referentes de la música folklórica pampeana, pero no se puede negar que son fieles exponentes de nuestra provincia. Tienen cinco álbumes grabados: «Justo Ahora» (2000), «Por amor a la vida» (2005), «Aguanta corazón» (2008), «Tu Voz» (2012) y «Caldenes» (2017).
El conjunto está conformado por Julio Báez (47), Carlos Villanueva (48) y Marcos Gauna (49), el único integrante que está desde el principio. Tantos años haciendo música no son casualidad. Los Caldenes se han mantenido vigentes y fueron evolucionando en su sonido y sus búsquedas, pero siempre sosteniéndolo en base a disciplina, trabajo arduo y muchas horas de ensayo.
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Comienzos
En realidad, la historia de Los Caldenes empezó hace bastante tiempo y con otro nombre. El germen inicial fueron Las Voces del Caldén, agrupación musical surgida en la década del ´70, donde participaba Saúl Gauna, padre de Marcos, junto a su tío.
Este grupo se separó en la década siguiente y la posta fue agarrada por Marcos, quien junto a sus primos Leonardo Gauna y David Fernández, decidieron formar una nueva banda de música folklórica. Así nacieron Los Caldenes.
“Debutamos como conjunto el 29 de octubre de 1989, en una fiesta de la policía. El debut oficial fue el 2 de septiembre del mismo año, en un lugar que se llamaba El Rancho de Pampa Cuatro, que estaba al frente de la Terminal”, recordó Marcos.
Este trío primigenio estuvo rodando con su música durante 19 años. Luego, se incorporó Julio, quien empezó participando como uno de los músicos y, posteriormente, se sumó Carlos para aportar su voz en lugar de Leonardo. David decidió irse en busca de un proyecto más personal, Julio pasó a ocupar un papel más protagónico y así quedó establecida la formación que continúa hasta el día de hoy.

Los ritmos que despliegan Los Caldenes son variados, pero todos beben de las raíces de nuestra música autóctona. No obstante, nunca se aletargaron y supieron buscar nuevos sonidos que fueran emparentados con sus motivaciones estéticas, pero sin perder la esencia. Las temáticas no pierden vigencia: le cantan al amor, a la tierra y a la vida.
Si hay algo que los hermana a los tres miembros de este conjunto musical es que todos mamaron la música desde muy pequeños. Ya sea por su familia o porque en sus casas se escuchaba música, este arte los atrapó desde muy chicos.
“Mis primos y yo fuimos creciendo respirando folklore en nuestra casa. Si bien éramos muy chicos, pero veíamos todo el movimiento”, recuerda Marcos, a quien invitaron a unirse a la agrupación cuando sus primos, Leonardo y David, lo escucharon acoplarse con su voz desde el baño a un coro que estaban haciendo ellos dos.
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“Desde que tengo uso de razón ya cantaba, ya tenía una guitarra en la mano”, indica Carlos, apodado “Salta” por haber nacido en la provincia del norte argentino. “Salta” llegó a La Pampa debido a que formaba parte del Ejército Argentino, donde integraba la Banda Militar.
Fue trasladado al Regimiento de Infantería Mecanizado 6 de Toay, pero una vez allí consideró que no era lo que quería para su vida y renunció. No volvió a su provincia, sino que decidió quedarse en La Pampa y meterse a tocar en toda peña o lugar que encontrara. En medio de ese camino conoció a Los Caldenes.
Julio nació en Anguil, pero se crió en Santa Rosa. Apenas pisó la adolescencia empezó a relacionarse con las notas y los sonidos de una guitarra de su hermano. “Mi viejo es fanático del folklore, en mi casa se escuchó toda la vida folklore y tango. Yo agarraba una guitarra que había en casa y sacaba algunos acordes. Mi viejo se ve que me vio cualidades y un día me preguntó qué quería aprender. Y así arranqué a aprender guitarra con distintos profes”, señala Julio, quien empezó formando parte de Los Caldenes como guitarrista y más tarde pasó a cantar junto a Marcos y “Salta”.
Baéz y Villanueva son los más inquietos a la hora de componer canciones. No hay un tema puntual o establecido, sino que se inspiran por situaciones, asuntos y sentimientos “de la vida en general”, según Carlos.
“En esta última etapa siempre trato de escribir tratando de dejar algún tipo de mensaje. A pesar de que me es mucho más fácil escribirle al amor, me resulta más bonito empezar a escribir sobre la vida, sobre cuestiones positivas, sobre tratar de alentar a uno a que encuentre energía de donde no la tiene”.
Carlos “Salta”
Julio compuso el tema “Tonto Corazón”, que es el nuevo single que lanzó el grupo en los primeros días del 2023 y puede apreciarse por el canal oficial de Los Caldenes en YouTube.
Anteriormente habían lanzado dos singles más: “Amor desolado”, en el 2020, y “Te voy a ignorar”, en el 2022. Los primeros cuatro trabajos discográficos de la banda contaron con la supervisión y producción de Víctor Hugo Godoy, uno de los integrantes del prestigioso grupo folklórico “Los 4 de Córdoba”, quien se convirtió en una especie de padrino de Los Caldenes.
Las peñas folklóricas afloraron vertiginosamente en los últimos años en la ciudad de Santa Rosa. Esta multiplicación de espacios para que los artistas se muestren es celebrado por Los Caldenes, que conocen de lo que hablan porque experimentaron una época anterior donde las peñas eran pocas.
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“Nosotros arrancamos cuando había cinco o seis festivales grandes. Antes no teníamos estas posibilidades de difusión, de mostrarnos, de foguearnos. Con los años, gracias a artistas que siguen vigentes, como Soledad, Los Tekis, Los Nocheros, las peñas empezaron a crecer y estos últimos años, a través de artistas relevantes como Abel Pintos, Luciano Pereyra, ha crecido muchísimo. Todo eso hace que los festivales, los aniversarios de los pueblos, se hayan volcado al festejo y la fiesta. Hoy la vemos muy bien a La Pampa”.
Marcos
Vivir del folklore
Un interrogante prejuicioso que suele dar vueltas en el común de la gente es saber de qué viven las personas que se dedican a la música. Los Caldenes afirman sin titubeos que se puede vivir de la música.
“Hay un montón de herramientas que vos tenes si te dedicas a la música. Si te dedicas de lleno, como cualquier profesión, te da muchas posibilidades de trabajar”, asegura Gauna.
“Vivir del folklore necesita de mucho empeño, de mucha iniciativa, como cualquier oficio, es saber rebuscártela para poder generar un ingreso. Vos tenes que tratar de generar una propuesta que tenga una demanda”, reflexiona Carlos.
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Respecto a las nuevas expresiones musicales que aparecieron en los últimos años, como el trap o el reguetón, Los Caldenes no reniegan ni critican, sino que las aceptan con beneplácito.
«Lo que noto este último tiempo es cómo la gente joven se volcó a bailar folklore, a aprender la danza. En cada festival y lugar a donde vamos vemos mucha gente joven bailando y eso está buenísimo. Pueden estar escuchando trap o rock, pero después pueden bailar folklore y es increíble. Eso a nosotros nos apasiona, nos llena de orgullo«.
Julio
Los Caldenes le otorgan mucha importancia a la relación que entablan con su público. Consideran que subir al escenario, cantar y hacer lo planificado no es todo, sino que también se enfocan en los lazos. Los seguidores que tienen hace años son una muestra de eso.

“Hay un mundo abajo, de cariño, de ida y vuelta, que es muy fuerte. La música es muy poderosa. Tenemos un gran contacto con la gente y a nosotros nos da mucha satisfacción tener ese contacto”, indica Marcos.
Los sueños que Los Caldenes tienen para el futuro son simples: desean que su música llegue a todos lados y así poder dejar huella. Para lograr ese objetivo, tienen bien en claro que trabajar todos los días es determinante.
“Es trabajar para forjar nuestros propios destinos, no hay otra manera. Todo tiene un fin. Siempre proyectamos, no hay nada al azar. Empezamos siendo tres, hoy somos 13 personas”, indica Marcos. Julio coincide y agrega que para alcanzar las metas “tenés que estar muy convencido de lo que querés y meterle para adelante”.
Entonces, su sueño es ese: cuando ellos tres ya no estén, que la gente sepa que Los Caldenes hicieron y dejaron música. Ya llevan 33 años cumpliéndolo.
Carlos
En Salta fui creciendo musicalmente. Cuando ingresé al ejército, lo hice con la banda, tenía relación directa con la música. Desde la banda de Salta me trasladaron a la de Toay.
Cuando llego, no convencido con el tipo de vida o sistema decido renunciar, pero en lugar de volver a Salta decidí quedarme acá. Empecé a armar proyectos musicales, a recorrer las peñas, los lugares del folklore en ese momento y así fue como nos conocimos con los chicos. Me acoplé y traté de sumar mi granito de arena en el conjunto.
Siempre vinculado a la música, pasó por tantos géneros musicales como le fue posible: música clásica, coros con orquestas sinfónicas de fondo, música mexicana, folklórica, rock y folklore de nuevo. “Quise probar de todo”, dice.
Julio
De Santa Rosa, pero nacido en Anguil, con influencias folklóricas y tangueras por parte de su padre, se inició en la música siendo adolescente, sin siquiera sospechar que viviría de eso. A comienzos de los 2000 se incorpora en guitarra y más tarde en voz.
Repertorio
El último disco fue titulado “Caldenes”. El huayno “Duele” es su primer corte y ya tiene videoclip con miles de reproducciones. ¿De dónde sale esta inspiración? “Cuando nos dejan, empezamos a escribir”, dice Marcos entre risas. Carlos y Julio son más “inquietos” a la hora de escribir.
La inspiración de sus temas nace de “la vida en general”. Valorizan aspectos de las mujeres, formas de sentimientos o la forma en que se sienten arriba de un escenario. Siempre tratan de dejar algún tipo de mensaje. “Me es mucho más fácil escribirle al amor”, dice Carlos. Escribir de la vida le resulta más complejo, tanto melódica como poéticamente. “No es fácil” estar atento a cómo se escribe hoy e intentar estar al día. “Tratamos de estar constantemente renovados en todos los aspectos. Si bien hacemos folklore, es un folklore bien moderno«.
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La movida folklórica en La Pampa
Nosotros arrancamos cuando había solo cinco o seis festivales grandes, hoy es un éxito, una explosión. Antes no teníamos estas posibilidades ni de difusión ni de mostrarnos. Arrancamos haciendo peñas en las escuelas 314 o 201, o en el Club argentino. Luego, con los años, con artistas que hoy siguen vigentes como Soledad, Los Tekis, Los Nocheros y otros tantos las peñas empezaron a crecer. Estos últimos años a través de artistas relevantes como Abel Pintos, Luciano Pereyra creció muchísimo. A eso se le suma la evolución que tuvo el cuarteto en diferentes provincias, el rock.

La Pampa no era una provincia cuartetera, acá llegaba lo último. Cuenta Marcos: “Un día estábamos cantando en un lugar y nos invitan a cantar, de repente escuchamos a alguien que cantaba tremendo. Lo conocimos, nos pasamos los teléfonos. Viene el dueño del lugar y nos pregunta: ¿Saben quién es ese? Le decimos que no, pero cantaba lindo el morocho. Es el cantante de Sabroso. ¡Estaban en pleno auge! Y nosotros no teníamos ni idea de quién era”.
Gracias a los festivales, a los aniversarios y las fiestas de los pueblos hacen que culturalmente La Pampa haya crecido al 100 por 100 y hoy la llevan muy bien.
Vivir del folklore
Cuentan que para mantenerse vigentes tanto tiempo tuvieron que luchar para sostenerse en el tiempo. La disciplina, el trabajo arduo y las horas de ensayo fueron las claves de su carrera.
Dedicarse a la música de lleno, como con cualquier otra profesión, da muchísimas posibilidades de poder trabajar para ella.
Carlos
Después de la pandemia, veo que los artistas sufrieron un golpe muy duro, un golpe muy duro para toda la música. Hay muchos grupos que se desarmaron, no pudieron sostenerse y, lamentablemente, hay artistas que desaparecieron. Vivir del folklore necesita de mucho empeño, iniciativa y saber rebuscártela realmente como para poder llegar a generar un ingreso.
Si uno no se mueve, obviamente va a ser muy difícil porque no hay tanta salida, la competencia es muy grande. Entonces, hay que tratar de generar una propuesta que realmente sirva para que tenga una demanda. Si el folklore que haces a la larga no genera demanda, obviamente no te van a llamar, no va a haber festivales.
Conozco muchos artistas que van y con tal de estar en un escenario ni cobran por el hecho de estar en un escenario, entonces eso no es redituable para la persona que quiere dedicarse al folklore. Ir a radios, medios televisivos, tocar puertas “aunque se cierren 20 y solo se abra una”. Insistir. Nosotros somos luchadores. No es fácil.

Marcos
No sé si se escriben canciones de folklore como antes, hoy se escribe diferente. El mismo cuarteto o rock, hay diferentes formas de hacerlo hoy en día. A veces las letras de folklore son cortitas, con mucha melodía y otro contenido. Nosotros nos vamos aggionardo, son diferentes tiempos.
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Carlos
Nosotros vemos, de los nuevos valores que hay en La Pampa, tuvimos la suerte de conocerlos a la mayoría, porque con el tema de la Academia han pasado muchísimos por acá y los hemos visto crecer, con sus aciertos y desaciertos.
Vimos tanto a mujeres como a hombres que fueron encaminándose y seguramente algunos van a perdurar, otros no sé. Todos son luchadores, buscan su camino, buscar una propuesta no es fácil. Lo importante es que siempre hay gente con ganas de querer ser, de intentar, de trabajar y de vivir de la música
¿Qué los motiva a seguir?
“Que nuestra música llegue a todos lados”, dice Julio. Uno busca eso. Que llegue a cada escenario, a cada rincón y a cada gente. Hacemos las canciones pensando en la gente. Y que nos escuchen a nivel mundial por qué no. Y después… después dejar huella.
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