Claudio Massara (50) empezó a colaborar con el Merendero Equipo Granito de Arena hace más de cinco años. De a poquito se quedó liderando esta obra, y allí está hoy. Hoy brindan el desayuno los días sábados, un «roperito», apoyo escolar, juegos, y un espacio necesario para las familias más necesitadas.
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La mayor parte de su vida le dijeron -y creyó- que no iba a poder tener hijos. Sintió mucho enojo, cómo podía ser que a él que tanto deseaba formar una familia le dijeran que no iba a poder tener hijos. En ese momento decidió que se iba a convertir en el mejor tío que sus sobrinos pudieran tener. Pero tenía mucho más para dar. Hasta que hace cinco o seis años atrás se le acerca una chica y le comenta que en un merendero de Toay estaban buscando colaboradores. Sin pensarlo, se sumó. Él quería ayudar, él quería aportar su granito de arena.
Al tiempo de que empezó a colaborar con el merendero, los dos chicos que lideraban el proyecto decidieron hacerse a un costado. “Se cansaron de batallar solos y el que quedó como líder fui yo, no porque quiera sino porque soy encarador, el que empuja y empuja, el que tiene camioneta y busca las donaciones”.
“En la pandemia me hicieron click un montón de otras cosas. Porque al merendero los chicos vienen, juegan y se van. Pueden tener una remera rota, una zapatilla rota, pero zafan. Y los hombres miramos poco el detalle. Pero en la pandemia, el que recorrió las casas de los chicos fui yo. Una cosa es ver a los chicos en el merendero y otra muy distinta es ver su realidad, ver su casa”.
Claudio Massara

“Tenía el domicilio de dos o tres y me puse a recorrer los hogares que conocía. Y en la pasada empecé a ver chicos que iban al merendero. Así fui sumando familias, hasta que encontré a casi todas las familias, eran entre 25 y 30 familias. Armaba las bolsas en mi casa y les llevaba alimentos no perecederos, facturas, leche. No paré”.
Claudio Massara
Pero para Claudio todos son iguales, son todos colaboradores externos y cuanta más gente se sume mejor. Lo cierto es que tienen una gran falencia de colaboradores. “Encontrar un colaborador es muy difícil, porque al principio se suman diez personas, pero de esos diez a veces solo queda uno”. Es necesario que se sume más gente que quiera colaborar, que quiera ayudar.
Esa asistencia pudieron suplir, en parte, a través de un convenio con la Universidad Nacional de La Pampa. “Cuando los alumnos están en el último año de cursada, como pasantía, se les proponen horas o prácticas comunitarias en algún merendero. A ellos les agrada y a nosotros nos sirve, porque le damos asistencia o apoyo escolar a los chicos”.
Para los chicos que asisten al merendero, el empuje que traen los estudiantes universitarios es una posibilidad de conocer el mundo, para que conozcan el abanico de posibilidades que hay, que conozcan distintas formas de estudiar, que sepan que hay alguien que los quiere ayudar o algún tema que les puede llegar a interesar. Si se les muestran nuevas posibilidades, saben que existen.
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Durante todas las semanas se juntan las donaciones: ropa, calzado, comida no perecedera, leche, juguetes, lo que sea que la comunidad esté dispuesta a donar. Y los sábados por la mañana las madres se acercan con los niños: mientras ellos toman la leche con facturas, ellas buscan en el roperito lo que sus hijos necesitan.

Se acercan muchas madres solteras y el acompañamiento que se les hace, tanto a ellas como a sus hijos, es muy necesario. Son mujeres que tienen muchos hijos y no cuentan con la posibilidad de salir a trabajar y dejar a sus hijos al cuidado de alguien más. Tienen una necesidad muy grande de asistencialismo.
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El merendero está pegadito a la Iglesia San Cayetano, en Rivadavia y San Luis, Toay. Los niños y las madres llegan a partir de las 9h y se quedan hasta las 11h. Durante el encuentro a los chicos se les da el desayuno y se aprovecha el espacio para jugar, pintar, dibujar y también se les brinda ayuda escolar.

¿Cómo ayudar? Para hacer donaciones pueden comunicarse al 02954 34-6948 o escribir a Equipo Granito de arena | Facebook
“Para los que quieran colaborar nos escriben, vamos, recolectamos y llevamos. En este momento nos quedamos sin leche y la compramos nosotros. Pero necesitamos más donaciones, más ayuda, más gente que quiera colaborar con los chicos del merendero”.
Claudio Massara
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