Si en la época de los Bailes de la Primavera (en los 90´) hubiese tenido un celular, tendría mil fotos para ilustrar esta nota. Estoy segura de que le habría sacado a las tribunas estalladas en vestidos bobos multicolores, a mis sandalias naranjas en los tablones de madera, a los escenarios que armaban los chicos de la ENET/EPET, y ¡claro! al techo del gimnasio.
Miro, y me interesan las mismas cosas desde que tengo seis años. La única diferencia es que ahora, además de algunas canas, tengo algunas palabras más para contarlas, y compartirlas.
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Así como en las películas, las obras de arte, y los libros, los temas son siempre los mismos: el amor, la amistad, el miedo a la muerte, la enfermedad y los vínculos familiares. Así, en Arquitectura, los temas también son pocos y siempre los mismos: la vivienda familiar, la colectiva, los edificios comerciales, los públicos, y las grandes luces.
Lo que va variando a lo largo del tiempo son los modos de pensar estos temas y las respuestas que cada época con su espíritu puede elaborar.
Un Gimnasio está dentro del apasionante desafío de “las grandes luces”, es decir ¿cómo se hace para techar un gran lugar? ¿cómo vamos de un punto A a un punto B, con una cubierta sin apoyos intermedios? Porque en un gimnasio se juegan partidos, se hacen bailes, y no sería cómodo tener una columna en la mitad de la cancha, o haciendo la vueltita para bailar «En septiembre tu fuiste mía».

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Voy a volver sobre la pregunta inicial. Cuántas más variables, más complejo el problema, más interesante la posible respuesta: ¿cómo se hace para techar un gran lugar y al mismos tiempo hacer una obra, un ícono urbano o regional?
El arquitecto mexicano Luis Barragán define a la Arquitectura como la disciplina que ofrece soluciones a un problema sin dejar de lado la belleza, la emoción espiritual.
Un lugar de acopios de granos, por ejemplo, es otro ejemplo de “grandes luces”, y esta es la respuesta que ofrece Eladio Dieste en los Silos de Young, Uruguay, en 1976.

Santa Rosa, 1960
A este desafío se enfrentó el arquitecto Luis Tierno, en Santa Rosa, en el año 1960.
Yo no tenía celular para sacar fotos en los bailes, y Tierno en ese entonces no tenía software de cálculo estructural, ni grúas, ni andamios metálicos, ni un presupuesto acorde a semejante obra.
Lo que sí había era un espíritu de época innovador, la encomienda por parte de la Institución de construir un espacio cubierto de 1000m2, y todas las limitantes del caso que los buenos profesionales saben hacer jugar a su favor. También había un Ingeniero, porque siempre hay uno ¡y en buena hora que los haya! El Ingeniero Savioli. -¡Qué sería de nosotros los Arquitectos sin los Ingenieros!-
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La propuesta de Tierno para resolver la cubierta del Gimnasio del CE fue utilizar la lógica de un puente: la colgó.
Diseñó un sistema de dos piezas estructurales premoldeadas: una pieza curva y una loseta de hormigón de tosca, el material que tenía a disposición.
La pieza curva, junto con otra pieza curva igual y enfrentada, formaban un arco entero.

La sucesión de arcos permitió delimitar el espacio del gimnasio, de 30m de ancho, y las losetas de hormigón fueron colgadas de esos arcos con tensores de acero, conformando el techo. Cada pieza se construía en el suelo, luego se armaba la torreta (un andamio de madera) elevaban una pieza, luego la segunda pieza que completaba el arco, y así sucesivas veces. ¡Un Rasty Genial!
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El Gimnasio funcionó muchos años sólo con la estructura icónica de los arcos y el techo colgante, hasta que la Institución pudo volver a recaudar fondos y completar el cerramiento y aventanamiento lateral.

Podemos encontrar otro ejemplo de este sistema estructural, que desde luego lleva la firma de su autor, en la entrada al viejo Autódromo de la ciudad. Una versión “de bolsillo”, enmarcando y dando escala a un acceso.
Hoy los celulares están pegados a nuestras manos el día entero, tenemos la posibilidad de fotografiar todo al instante, de visibilizar temáticas y acceder a información.
Los arcos y toda la obra del Arquitecto Luis Tierno construyen no sólo espacios, sino Identidad Urbana, única, propia y local.
Es nuestro derecho, y también nuestra responsabilidad ciudadana, valorarla, preservarla, y participar activamente en iniciativas que aspiren a enriquecerla día a día.
Arq. Ana Pessio. Arquitecta UBA. Paisajista. holaabracasa@gmail.com