¿Hay edad para hablar sobre estos temas con los chicos? Suele ser un “tabú”. Lo cierto es que desde que un ser humano nace, se puede hablar de sexualidad, entendida en sentido amplio, no referida únicamente a la genitalidad, sino incluyéndola.
La clave está en informarnos y formarnos para poder adecuar las palabras y los modos de abordaje, cuidando que sean acordes desde lo cognitivo y emocional a la edad mental de los niños/as.
Algunos ejemplos. Pedir permiso al bebe al cambiarle el pañal. Respetar al niño de 2 años que no quiere que le hagan cosquillas. Enseñarle a un niño de 3 que sus partes íntimas son las que están debajo de su traje de baño/ropa interior. Permitir que una niña de 5 salude de lejos a un adulto sin obligarla a dar un beso…. Son todas formas de hacer psicoeducación en torno a la prevención del abuso.
El respeto y la valoración del propio cuerpo comienza en el seno del hogar y en los ámbitos de pertenencia del niño/a, fundamentalmente su escuela.
Es importante poder enseñar las partes del cuerpo y nombrarlas. Algunas familias prefieren usar otros términos, pero siempre es bueno que los chicos conozcan el nombre universal de las partes de su cuerpo, más allá de que después usen los códigos del hogar.
Cuando comienzan a adquirir autonomía en su cambiado o en la higiene, es fundamental que comiencen a higienizar solos su cuerpo, haciendo hincapié en que su cuerpo les pertenece.
Es valioso que los niños registren si el contacto corporal con otra persona -así sea de su confianza o circulo familiar- los incomoda. Porque desde estas situaciones uno los ayuda a construir sus límites. A decir que “no”. Hechos que quizá no representen un peligro, pero son una gran oportunidad de aprendizaje.
Martina desde que tiene 6 años, ya no se ríe de las cosquillas que le hace su abuelo, cuando comparten en familia, se nota su cara de descontento. Su mamá le dice que está bien si ya no las disfruta y que puede decirle a su abuelo que ya no le gusta, que el debería entender. Además, lo habla con su padre. Este abuelo entiende la negativa de su nieta, y durante el asado familiar decide invitarla a una pulseada de dedos. Ella accede y además le divierte mucho compartir ese juego con su abuelo.
Siguiendo con este tipo de situaciones que no guardan peligro en sí mismas, está la importancia de no fomentar los secretos del estilo “no le cuentes a mamá que te doy chocolates”. Porque es una manera de incentivar al niño a ocultar algo que no es permitido por sus padres. Invito a decir: “Quiero convidarte un chocolate, preguntémosle a mamá/papá si te deja”.
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A los niños hay que enseñarles que los secretos que nos ponen mal –que se relacionan con cosas que pueden estar prohibidas o nos generan dolor de panza- deben ser contados. Que los secretos que guardamos son los lindos o los que terminan siendo revelados: “Hasta mañana que es el día del padre, no le digamos a papá que le compramos su remera preferida”.
También es fundamental hablar de las caricias/besos/muestras de afecto permitidas y las que nó, hacia ellos, y hacia otros. Que nadie puede obligarlos a ver a alguien desnudo, en persona, o por medio de una pantalla, o pedirles a ellos que se desnuden.
Expresarles según la edad, a través de cuentos, que a veces puede ser que alguna persona desconocida quiera hacerles algún daño, pero también alguien a quien ellos conocen y quieran. Que siempre será conveniente contar lo que les pasa, transmitirles que pueden confiar en sus padres y docentes. Y que es importante que cuenten lo que les pasa hasta que se sientan escuchados y contenidos.
Adolescencia
En los adolescentes, será fundamental acompañarlos cuando sus decisiones impliquen el “dejar de pertenecer al grupo”, ayudarlos a construir el respeto de su intimidad, del espacio personal, los cuidados y la prevención frente a contextos o condiciones que los pueden volver mas vulnerables.
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Este un tema que requiere vencer los propios miedos, prejuicios … Un abuso genera entre otras cosas, la interrupción del mundo infantil, un asalto a la inocencia, un despertar temprano de sensaciones y manifestaciones que corresponden a otra etapa del desarrollo.
Lamentablemente siguen ocurriendo abusos; pero el poder brindar a nuestros hijos o alumnos, información, contención y disponibilidad física y emocional ayuda a la prevención, ya que genera recursos de protección.
Para finalizar, cito a Elie Wiesel, sobreviviente de los campos de concentración nazi. “Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo”.
Florencia Jaques Lorda es Psicóloga. Especialista en clínica infanto-juvenil, neuropsicología clínica y orientación a padres e instituciones educativas.